domingo, 15 de marzo de 2026

OSCAR. 2026. PREVIA Y QUINIELA

Lamenta insistentemente el incombustible Carlos Boyero en los últimos meses que la industria del cine atraviesa su peor época y que, tras la pandemia, las producciones que arrasan en festivales y entregas de galardones le resultan deprimentes. Tampoco ha tenido problema en reconocer que sólo le han gustado dos de las diez candidatas a Mejor Película en los Oscar de este año. Salva de la quema a Sueños de trenes y la revisión de Guillermo del Toro del mito de Frankenstein; por otra parte, las propuestas más clásicas y convencionales de la terna.

No seré yo quien cuestione los gustos de Boyero; faltaría más. De hecho, comparto su desconcierto ante, por ejemplo, victorias recientes como la de Todo a la vez en todas partes en los Premios de la Academia. En cambio, estamos en las antípodas en lo referente a esta cosecha de 2025, para mí una de las estimulantes que recuerdo. Donde él ve bobadas y siente aburrimiento, yo valoro el riesgo, la osadía y el descaro de un grupo de cineastas que se han atrevido a mezclar géneros tan dispares como el drama sureño y el apocalipsis vampírico a ritmo de soul y blues; a poner al límite nuestra capacidad de asombro por zigzagueantes carreteras infinitas y en frenéticos duelos de ping pong; a grabar a fuego en nuestras memorias cinéfilas a seres tan despreciables y, al mismo tiempo, tan estimulantes con Marty Mauser, Perfidia Beverly Hills, la tía Gladys o Teddy. Todo ello en cintas que, además, se permiten licencias extravagantes y provocadoras que, por momentos, a punto están de hacerlas descarrilar, de que se estrellen estrepitosamente. Y no ocurre porque nada es azaroso, improvisado o caprichoso en ellas. Detrás de tanto fuego artificial, existe una planificación, un trabajo concienzudo y cargado de profundidad; también eso tan cursi que algunos llaman alma. 

Indagan en los mismos asuntos que otros han mostrado en innumerables ocasiones: el dolor de unos padres que pierden un hijo, la ambición desmedida de un narcisista que no hace más que meterse en líos, las cuentas pendientes entre un padre ausente y unas hijas heridas, los testimonios silenciados y sin redención de las víctimas de una dictadura... Pero lo hacen a su manera, tirando de un talento inmenso y de sustancias psicotrópicas, de extraterrestres exasperados, de raveros incansables en el desierto, de bailes a destiempo, de azotes en el trasero, de criaturas de buen corazón, de bañeras desplomadas, de piernas peludas asesinas y de los colmillos afilados del tiburón de Spielberg. Sí, Spielberg. Porque si algo tienen en común Coogler, Laxe, Mendoça Filho, Zhao, Trier, Sadfie, Lanthimos y, también, Del Toro y Paul Thomas Anderson es su respeto incuestionable por quienes les precedieron y su amor por el séptimo arte, ese instrumento mágico que conecta presente y pasado, que no entiende de normas formales y que siempre encuentra nuevos cauces para no perecer. Y eso me recuerda una de mis frases favoritas de la temporada, la que le suelta el personaje de Benicio del Toro al de Leonardo DiCaprio en plena huida cervecera en Una batalla tras otra: "¿Sabes lo que es la libertad? El no tener miedo, como el jodido Tom Cruise". Y yo añadiría: "y pasarse por el forro lo que diga Boyero". 



MEJOR PELÍCULA
Bugonia
El agente secreto
F1: La película
Frankenstein
Hamnet
Los pecadores
Marty Supreme
Una batalla tras otra
Sueños de trenes
Valor sentimental

Debería ganar: Una batalla tras otra.

Una batalla tras otra es una gamberrada inteligente y extrema llena de pendientes y diálogos delirantes en la que Paul T. Anderson se cachondea tanto de supremacistas blancos de extrema derecha (y amantes de la Navidad), como de los "honorables guerreros de la libertad" que se pasan de frenada. Con un argumento de plena actualidad y dos actos bien delimitados e interconectados, resulta muy disfrutable si simplemente te dejas llevar, sumergiéndote en un desaguisado que parece no tener techo y repleto de escenas icónicas y personajes que crecen y se rebelan en cada minuto de metraje. 
Llega a la gala como la gran favorita a Mejor Película tras hacerse con Globo de Oro, Critics Choice, Bafta y DGA. Y no fallará. Salvo sorpresa mayúscula, también tiene prácticamente garantizados Dirección, Guion Adaptado y Montaje y podría ver ampliado su botín con alguna de las categorías interpretativas. Mi apuesta es 5 Oscar.   
Por su parte, Los Pecadores no necesita ganar para pasar a la historia. Sus 16 nominaciones (pulverizando, por dos, el récord de Eva al desnudo, Titanic y La La Land) ya le garantizan una página destacada en estos premios. Pese a que muchos no entienden el entusiasmo de los académicos por la cinta de Coogler, lo cierto es que es una propuesta descomunal y meritoria. Extravagante, desquiciante, desmesurada, salvaje... Lo que aparentemente se nos presenta como un festín vampírico gratuito con mordiscos y sangre a borbotones esconde una superproducción única, un cóctel de géneros cinematográficos (terror, musical, western, drama sureño, ciencia ficción...) con una banda sonora delicada y sobresaliente, unos efectos visuales y narrativos espectaculares y una fotografía que te atrapa completamente y no te suelta. Esperad a los títulos de crédito, porque es su secuencia final la que coesiona el conjunto, justifica sus excesos y la convierte en una obra maestra. 
Pero que no nos confunda su reciente victoria al Mejor Reparto en los Actor Awards... Por mucho que queramos colgarle la etiqueta de alternativa, nadie espera que se imponga a Una batalla tras otra en la categoría reina. Tampoco se irá de vacío. Como mínimo, se espera que venza en Guion Original, Fotografía, Casting y Banda Sonora Original. Y, ojo, porque Michael B. Jordan, su protagonista, llega muy fuerte y con ganas de hincarle el diente al Oscar y, por ende, a Timothée Chalamet. Cinco estatuillas supondrían un enorme éxito. Pero, en Mejor Película, la "batalla" está perdida.
La tercera gran triunfadora de la velada será Frankenstein. El cuento gótico de Guillermo del Toro sobre la criatura creada por Mary Shelley no tiene rival en 3 apartados: Diseño de Producción, Vestuario y. Maquillaje y Peluquería.   
Tanto Hamnet como Marty Supreme se lo juegan todo a sus protagonistas. F1, sorprendente concesión de la Academia entre las diez finalistas en Mejor Película, tiene asegurado Sonido, para desgracia de Sirat.
La noruega Valor sentimental y la brasileña El agente secreto vivirán su particular duelo en la categoría a Mejor Película Internacional. Y quienes casi con toda seguridad se irán a casita tal y como llegaron serán Sueños de trenes y Bugonia
Las ausencias más llamativas en este apartado son la francoiraní Un simple viaje, Avatar: fuego y ceniza (favorita en Efectos Visuales) y Wicked: pos siempre. Curiosamente, la segunda parte del musical protagonizado por Cinthya Erivo y Ariana Grande no ha obtenido ninguna nominación (hace justo un año, la primera conquistó 2 premios y sumó otras 8 candidaturas).



MEJOR DIRECCIÓN

Chloé Zhao (Hamnet)
Joachim Trier (Valor sentimental)
Josh Safdie (Marty Supreme)
Paul Thomas Anderson (Una batalla tras otra)
Ryan Coogler (Los pecadores)

Debería ganar: Paul Thomas Anderson.

Como dirían los jóvenes, cero unidades de emoción en este apartado. Si el año pasado fue el de Sean Baker y el anterior el de Christopher Nolan, 2026 será recordado por un nombre: el de Paul Thomas Anderson. Y ya le tocaba, porque hasta la fecha había acumulado 11 nominaciones infructuosas. Por fin, tiene todas las papeletas de convertir en realidad lo que no logró con Pozos de ambición (2007), El hilo invisible (2017) y Licorice Pizza (2021): un triplete como productor, director y guionista. Y todo por una película profundamente política con grandes dosis de acción y humor, diálogos ingeniosos y una colección de secuencias emblemáticas y, al tiempo, inspiradoras.   
  

MEJOR ACTOR
Ethan Hawke (Blue moon)
Leonardo DiCaprio (Una batalla tras otra)
Michael B. Jordan (Los pecadores)
Timothée Chalamet (Marty supreme)
Wagner Moura (El agente secreto)

Debería ganar: Timothée Chalamet.

Timothée Chalamet es uno de los mejores actores de su generación. Eso nadie lo discute. En Marty Supreme lo vuelve a demostrar al encarnar con maestría a uno de los personajes más narcisistas, inescrupulosos, temerarios, codiciosos y mezquinos de los últimos tiempos. Resulta un gustazo comprobar la brutal evolución artística de aquel niño (Elio) que ya nos conquistó en Call me by your name. Además de una estrella, Chalamet es un ejemplo de talento, esfuerzo, instinto y ambición bien enfocada. Y, sin embargo, tiene un problema: no acaba de caer bien. Quizá sea por su ansia por acumular premios y su falta de pudor a la hora de reconocer que quiere ser uno de los grandes; o tal vez le perjudique su actitud un tanto sobrada en entrevistas y photocalls. Sea como fuere, a estas alturas de la película es inevitable hacerse una pregunta: teniendo en cuenta que su interpretación está por encima de la de sus rivales de categoría, ¿puede la animadversión (casi) generalizada hacia Chalamet privarle de ese Oscar que tanto merece? Pues, para su desgracia, puede. 
Timothée afrontaba su tercera nominación al Oscar (tras las obtenidas por Call me by your name y Un completo desconocido) como favorito, condición confirmada rápidamente por el Globo de Oro y el Critics Choice. Sin embargo, en las últimas semanas ha recibido dos duros palos, al caer derrotado en los Bafta (ante Robert Aramayo) y en los Actor Awards (ante Michael B. Jordan). Y las estadísticas no están de su lado: el último intérprete que ganó en Mejor Actor sin haber recibido al menos uno de esos dos premios fue Sean Penn en 2004 por Mystic River. Aunque a Chalamet le importa muy poco tenerlo todo en contra.
Llegados a este punto, toca buscar un "plan B". Y todas las miradas se dirigen, injustamente, hacia el protagonista de Los Pecadores. Y digo injustamente porque, pese a ser un gran actor y desarrollar un papel doble (interpreta a unos gemelos), el trabajo de Michael B. Jordan es el menos lucido y arriesgado de los cinco finalistas. Sin embargo, su doble victoria en los Actors (como protagonista y también en la categoría de Reparto) y el hecho de liderar una película por la que la Academia ha mostrado entusiasmo le colocan en una posición privilegiada. A la larga, seguramente le convendría perder en ésta, su primera nominación, y lograr la estatuilla en el futuro de una manera más incontestable. 
Una tercera vía pasaría por DiCaprio. A nadie le extrañaría ni disgustaría que, en su séptima nominación, Leo ganase su segundo Oscar por su activista antisistema retirado fumado a un batín pegado y padre entregado de Una batalla tras otra. Lamentablemente, con él los números tampoco salen: no se ha ha hecho con ninguno de los predecesores importantes de la carrera. 
Lo mismo ocurre con Ethan Hawke. Su encarnación de Lorenz Hart, uno de los mejores letristas de la historia del musical, en Blue moon merecía estar entre las mejores del año. Pero, curiosamente, su nombre es el que más dudas despertaba en las predicciones previas a las nominaciones. Muchos apostaban, por que su plaza sería ocupada por Joel Edgerton (Sueños de trenes) o Jesse Plemons (por Bugonia; en mi opinión, la de Plemons es el olvido más imperdonable de la edición). Teniendo en cuenta que su película ha sido prácticamente ignorada por la Academia (sólo suma otra opción, en Guion Adaptado), Hawke puede sentirse orgulloso de haber llegado hasta aquí y acumular una tercera nominación interpretativa (la primera como protagonista; tiene dos más como guionista).
Por último, para Wagner Moura esta candidatura, justa y necesaria (ya fue laureado en Cannes y en los Globos de Oro), supone un premio en sí misma y su definitiva consagración internacional. No es imposible que gane, pero sus opciones, como las de DiCaprio y Hawke, son reducidas. 
Por lo tanto, Chalamet o Jordan.... esa es la cuestión. Sería fantástico que se decidiera con una partida de ping pong o, ya puestos, en un duelo de pistoleros.     


MEJOR ACTRIZ
Emma Stone (Bugonia)
Jessie Buckley (Hamnet)
Kate Hudson (Song sung blue)
Renate Reinsve (Valor sentimental)
Rose Byrne (Si pudiera, te daría una patada)

Debería ganar: Jessie Buckley.

En una edición en la que los vencedores de las categorías interpretativas serán una gran incógnita hasta que se abra el sobre (con dos e incluso tres candidatos sudando la gota gorda), la única certeza es que Jessie Buckley se coronará como Mejor Actriz en su segunda nominación (la primera llegó hace 5 años como actriz de reparto por La hija oscura). No nos engañemos, la temporada de premios ha sido un paseo en barca para la británica. Globo de Oro, Critics Choice, Bafta, Actor Award... No ha habido cita importante en la que Buckley haya fallado. Y no es para menos, porque su entregada interpretación en Hamnet es seguramente la más visceral y descarnada del año. Su Agnes Shakespeare nos regala varias escenas desgarradoras que bien justificaría cualquier reconocimiento (un complicado parto, la muerte de su hijo...), es en el último tramo de la película en la que, sin pronunciar una sola palabra, exhibe una apabullante variedad de estados de ánimos, de la rabia a la sorpresa, del rencor a la compasión, del estupor al alivio.  Maravillosa ganadora. Nadie lo cuestionará.
Entre sus compañeras, la única que en algún momento pudo postularse como opción a Buckley fue Rose Byrne; no en vano, ganó el prestigioso Oso de Plata en la 75ª edición de la Berlinale y el Globo de Oro a Mejor Actriz de comedia o musical. Pero no le ha ayudado el estar en un filme menor que no ha conseguido ninguna otra candidatura. Es su primera nominación a los Oscar y, sintiéndolo mucho, deberá esperar a otra ocasión. Lo mismo ocurre con Renate Reinsve, acreedora del Premio del Cine Europeo por dar vida en Valor sentimental a Nora, una actriz que atraviesa una complicada situación emocional y que debe enfrentarse cara a cara con sus traumas familiares. Ya desde la primera escena, con un ataque de pánico entre bambalinas antes de un estreno teatral, se justifica esta nominación.
A Emma Stone su candidatura doble por Bugonia (como intérprete y productora) le ha servido para seguir ampliando su leyenda: a sus 37 años, es la mujer más joven de todos los tiempos en obtener 7 nominaciones (desbancando a Meryl Streep, con 38). Ya tiene dos hombrecillos dorados en su casa, por La La Land (2016) y Pobres criaturas (2023). Todavía es pronto para el tercero.      
La quinta invitada a esta fiesta es Kate Hudson. La hjja de Goldie Hawn regresa a los Oscar 25 años después de su primera y única nominación por Casi famosos (2001). Tras décadas de trabajos irregulares, su actuación en Song Sung Blue sirve para recordar que es una grandísima actriz. Ha dejado fuera a Amanda Seyfried (El testamento de Ann Lee), Jennifer Lawrence (Die, my love) y, una de las revelaciones de la temporada, Chase Infinity (Una batalla tras otra). 


MEJOR ACTOR DE REPARTO
Benicio del Toro (Una batalla tras otra)
Delroy Lindo (Los pecadores)
Jacob Elordi (Frankenstein)
Sean Penn (Una batalla tras otra)
Stellan Skarsgard (Valor sentimental)

Debería ganar: Sean Penn.


La categoría interpretativa más impredecible porque, salvo a Lindo, es difícil descartar a ninguno de los finalistas. 
Benicio del Toro comenzó la temporada fuerte, pero se ha ido desinflando. Ya tiene un Oscar (por Traffic) y su rol en Una batalla tras otra, aunque divertido y carismático, es mucho menos llemativo que el de su compañero y rival Sean Penn. Con su inclasificable coronel Lockjaw, Penn ha recibido críticas dispares. A pesar de que para muchos roza la parodia, sus recientes victorias en los Bafta y en el Actor Awards le dan cierta ventaja sobre el resto. Sería su tercera estatuilla, algo que puede jugar en su contra y hacer que la Academia prefiera decantarse por premiar una actuación más convencional, pero también más sutil y profunda, como la de Skarsgard, o el inmenso esfuerzo de Jacob Elordi para resultar convincente como Frankenstein.
Lástima que se quedara fuera Paul Mescal, impecable en Hamnet. Parece que los votantes empiezan a rechazar el fraude de categoría... y eso hay que celebrarlo.         


MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Amy Madigan (Weapons)
Elle Fanning (Valor sentimental)
Inga Ibsdotter Lilleaas (Valor sentimental)
Teyana Tayllor (Una batalla tras otra)
Wunmi Mosaku (Los pecadores)

Debería ganar: Amy Madigan.

 
¿Perfidia o la tía Gladys? Dos de los personajes más icónicos y feroces de la edición se verán las caras en el Dolby y sólo puede quedar una. La veteranía de Madigan (la única de las aspirantes que cuenta con una nominación previa) frente a la frescura irreverente de Taylor. Un papel en un film de terror ignorado por la Academia en el resto de apartados frente a una de las protagonistas de la peli del año. Con muchas, muchas reservas, yo apuesto por Gladys.    


MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL
El agente secreto (Brasil)
La voz de Hind (Túnez)
Sirat (España)
Un simple accidente (Francia e Irán)
Valor sentimental (Noruega)

Debería ganar: Valor Sentimental.



MEJOR CASTING
El agente secreto
Hamnet
Los pecadores
Marty Supreme
Una batalla tras otra

Debería ganar: Una batalla tras otra.



MEJOR GUION ORIGINAL
Blue moon
Los pecadores
Marty supreme
Un simple accidente
Valor sentimental


Debería ganar: Los pecadores.


MEJOR GUION ADAPTADO
Bugonia
Frankenstein
Hamnet
Una batalla tras otra
Sueños de trenes

Debería ganar: Una batalla tras otra.


MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Arco
Elio
Las guerreras K-pop
Little Amélie
Zootrópolis 2

Debería ganar: Little Amélie.


MEJOR  DOCUMENTAL
Come see me in the good light
Cutting through rocks
La vecina perfecta
Mr. Nobody contra Putin
The Alabama solution

Debería ganar: Cutting through rocks.


MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
Frankenstein
Hamnet
Los pecadores
Marty supreme
Una batalla tras otra

Debería ganar: Los pecadores.


MEJOR MONTAJE
F1: la película
Los pecadores
Marty supreme
Una batalla tras otra
Valor sentimental

Debería ganar: Una batalla tras otra.


MEJOR FOTOGRAFÍA

Frankenstein
Los pecadores
Marty supreme
Sueños de trenes
Una batalla tras otra

Debería ganar: Los pecadores.


MEJOR SONIDO
F1: la película
Frankenstein
Los. pecadores
Sirat
Una batalla tras otra

Debería ganar: Sirat.


MEJORES EFECTOS VISUALES
Avatar: fuego y ceniza
F1: la película
Jurassic world: el renacer
Laberinto en llamas
Los pecadores

Debería ganar: Avatar: fuego y ceniza.


MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Frankenstein
Kokuho
La. hermanastra fea
Los pecadores
The smashing machine

Debería ganar: Frankestein.


MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
Avatar: fuego y ceniza
Frankenstein
Hamnet
Los pecadores
Marty supreme

Debería ganar: Frankenstein.


MEJOR BANDA SONORA
Bugonia
Frankenstein
Hamnet
Los pecadores
Una batalla tras otra

Debería ganar: 
Los pecadores.


MEJOR CANCIÓN
“Dear me” (Diane Warren: relentless)
"Golden" (Las guerreras K-Pop)
“I lied to you” (Los pecadores)
“Sweet dreams of Joy” (Viva Verdi)
“Train dreams” (Sueños de trenes)

Debería ganar: "Golden".


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