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martes, 7 de diciembre de 2010

EN SUS MANOS


Hiéreme. No me importa.
Duéleme en todo lo mío;
en mi sangre y mi alma,
en mi corazón y en mis pensamientos.
Dame un hondo dolor
si no puedes darme un perdurable gozo.
¡Está en mí como sea!
Mi vida va bordeando tus orillas
como un río profundo, como un río
sin nacimiento y sin muerte,
dilatado en tus márgenes, sujeto
al cauce que le des...

Pintura: Detalle de Die erfüllung (1905-1909), de Gustav Klimt.
Poema: Enamorada, de Susana March.

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL FLECHAZO

Te conocí, porque al mirar la huella
de tu pie en el sendero,
me dolió el corazón que me pisaste.

Corrí loco; busqué por todo el día;
como un perro sin amo. ...

¡Te habías ido ya! Y tu pie pisaba
mi corazón, en un huir sin término,
cual si él fuera el camino
que te llevaba para siempre...

Pintura: Sol ardiente de junio (1895), de Frederic Leighton.
Poema: De Eternidades (1916- 1917), de Juan Ramón Jiménez.

jueves, 12 de agosto de 2010

BONITOS RECUERDOS

Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.

Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.

Y no es posible librarse
de su recuerdo.

Pintura: La alegría de vivir (1906), de Henri Matisse.
Poema: El buen momento (Alegría, 1947), de José Hierro.

jueves, 24 de junio de 2010

LA RUPTURA

Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.

Pintura: Autómata (1927), de Edward Hopper.
Poema:
Puntos suspensivos (Ciento volando de catorce), de Joaquín Sabina.

miércoles, 12 de mayo de 2010

LA CHISPA DE LA VIDA (Y NO ES LA COCA-COLA)

Desde que estás
todo cambia de color
tiene un matiz más:
tú.

Desde que estás
cambian los sonidos:
están llenos de tu voz.

Desde que estás
los bosques y los árboles
huelen a ti.

Desde que estás
toco el mundo,
un mundo completo
y único.

Pintura: Dans le Lit, le Baiser (1892), de Toulouse-Lautrec.
Poema: Desde que estás (1994), de Ryszard Kapuscinski.

domingo, 21 de marzo de 2010

PRIMAVERA

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!

Pintura: Dama vestida de verde (1913), de August Macke.
Poema: La primavera besaba, de Antonio Machado.

viernes, 19 de febrero de 2010

TRISTE MELODÍA

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Pintura: El viejo guitarrista ciego (1903), de Pablo Ruiz Picasso.
Poema: La guitarra (El poema del cante jondo, 1921-31), de Federico García Lorca.

lunes, 9 de noviembre de 2009

REVOLUCIÓN INTERNA

Algo me pasa que en mi pecho existe.
Vuelan hormigas y discurren peces.
Suena la sangre y el tambor convoca.
Hay un incendio cerca de mi pulso.
De nuevo el tigre lanza su mensaje.
Tiene mi cama sed de otra figura.
Vuelven las venas a cantar presagios.
Torna el insomnio con sus mil disfraces.
Lavo mis manos para hacerlas suyas,
peino el cabello, río a las vecinas.
Y cuanto miro se convierte en agua.

¡Esto es amor y lo demás miseria!

Pintura: La joven y su dueña (1670), de Bartolomé Esteban Murillo.
Poema: Algo sucede, de Gloria Fuertes.

jueves, 10 de septiembre de 2009

AMOR IMPERFECTO

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Pintura: El beso V (1964), de Roy Lichtenstein.
Poema: Fragmento de Bolero (1984), de Julio Cortázar.

martes, 11 de agosto de 2009

INSATISFACCIÓN Y DESENGAÑO

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Pintura: Muchacha en la ventana (1925), de Salvador Dalí.
Poema: Donde habite el olvido (1934), de Luis Cernuda.

miércoles, 22 de julio de 2009

LA SOLEDAD

Dulce soledad que me acompañas
y que en las noches te duermes a mi lado,
con tu presencia hueca te recuestas,
y me das entre las sombras tus manos.

Dulce soledad, amiga mía,
no me dueles ni me haces daño,
aprendí a necesitarte y a estar a tu lado.

Dulce soledad, pobre soledad,
nadie te quiere y yo, sin embargo,
te agradezco los silencios y el espacio,
las horas que me escuchas atenta,
y tus ojos y tu cuerpo imaginario.

Pintura: Hotel Room (1931), de Edward Hopper.
Poema:
Dulce soledad, de Teresa Aburto Uribe.

viernes, 12 de junio de 2009

EL MAR

En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!

Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.

Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late, y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!

Pintura: Niña (1904), de Joaquín Sorolla.
Poema:
Soledad (1916), de Juan Ramón Jiménez.

domingo, 24 de mayo de 2009

CUERPO A CUERPO

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Pintura: Desnudos en la playa (1922), de José de Togores.
Poema: Dos cuerpos frente a frente (1944), de Octavio Paz.