martes, 9 de mayo de 2017

SOBRAN LOS MOTIVOS

Recuerdo que durante la carrera de periodismo me llamó la atención una, digamos, "norma" deontológica que nos enseñaron: los medios de comunicación no deben informar sobre suicidios; sí sobre muertes violentas y las causadas por accidentes, atentados terroristas, desastres naturales... Pero los suicidios constituyen una especie de tema tabú en materia informativa. El Libro de Estilo del periódico El Mundo plantea que "un suicidio no debe ser noticia en sí mismo"; El País reclama a sus trabajadores prudencia y RTVE una "especial sensibilidad tanto en los programas de actualidad como en los de ficción". Y justifican este "silenciamiento" por respeto al fallecido y a su entorno, porque se podría incurrir en una deducción errónea y para evitar un efecto imitación/contagio. Todos coinciden en abordar este asunto "sólo cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho de interés general”. 
En los últimos años, sin embargo, nos hemos acostumbrado a levantarnos con titulares como éstos: Un hombre de 77 años se suicida ante el Parlamento griego por dificultades económicas (La Vanguardia, 04/04/12); Una pareja de jubilados se suicida cuando iba a ser desahuciada (El Mundo, 12/02/2013); Los suicidios aumentan un 45% desde el inicio de la crisis (El País, 28/05/2015)... Los medios han abierto la mano con este tipo de sucesos tal vez por ese "interés general" del que hablábamos o para evidenciar las vergüenzas de un sistema injusto e inhumano.

viernes, 7 de abril de 2017

¿A QUÉ SABE UN OSCAR? (IV)

“Yo me casé primero, logré el Oscar antes que Olivia y, si muero antes que ella, seguramente se indignará porque le he ganado también en eso”. 
Joan Fontaine
-La primera en todo-

Y ganó. El 15 de diciembre de 2013 fallecía Joan Fontaine a los 96 años. Llevaba 35 años sin hablarse con Olivia de Havilland, su hermana mayor, quien todavía resiste y cumplió el siglo de vida hace unos meses. Desde niñas fueron rivales y es legendaria la mala relación entre ellas. Fontaine contaba en sus memorias cómo, siendo adolescentes, Olivia le rompió la clavícula. Los hombres fueron uno de los motivos de disputa. Fontaine fue la primera en casarse, sí; pero además lo hizo con uno de los ex novios de su hermana, el también actor Brian Aherne. Compartir profesión sólo sirvió para separarles más. De hecho, las diferencias se acrecentaron cuando, en 1942, ambas competían por el Oscar a la mejor actriz y fue Joan quien se llevó el gato al agua, por Sospecha. "Fue un momento agridulce. Me quedé de piedra. Miré fijamente al otro lado de la mesa, donde estaba sentada Olivia. '¡Sube ahí arriba!', susurró autoritariamente. Sentía que se lanzaría sobre la mesa y me tiraría del pelo", reconoció en una biografía. En 1947, Olivia obtenía su primera estatuilla por Vida íntima de Julia Norris. Cuando Joan se acercó a felicitarla, le dio la espalda. "Me lanzó una mirada, ignoró mi mano, agarró su Oscar y se marchó", contó. Al final, la mayor se salió con la suya y se impuso en su particular batalla en los Premios de la Academia: Fontaine se tuvo que conformar con un galardón y dos nominaciones (por Rebeca y La ninfa constante), y la inolvidable Melania Hamilton se hizo con un segundo hombrecillo dorado (por La heredera) y otras tres candidaturas (por Lo que el viento se llevó, Si no amaneciera y Nido de víboras). Desde luego, podrían haber sido las protagonistas de ¿Qué fue de Baby Jane? Conclusión: ¡El que ríe el último, ríe mejor!

viernes, 24 de marzo de 2017

UNA REFLEXIÓN COMO OTRA CUALQUIERA SOBRE LA ELEGANCIA

"Elegancia: cualidad de elegante".

"Elegante: dotado de gracia, nobleza y sencillez".

Así define el Diccionario de la RAE la elegancia, un concepto manido que habitualmente utilizamos sólo con un sentido físico y superficial. Las marcas establecen patrones que los medios de comunicación transmiten a través de la publicidad, las series, la música... De esta manera, cada año se publican listas de los mejor vestidos, de los complementos que nos ayudan a acentuar nuestro atractivo, de los objetos más distinguidos. De repente, todo el mundo quiere posar delante de una cámara con el aire etéreo y delicado de Isabel Preysler, ser tan it como Olivia Palermo, usar las mismas prendas sofisticadas y exclusivas que Sienna Miller o lucir una sonrisa tan carismática como la de George Clooney. Ellos, y muchos como ellos, utilizan todos esos encantos "naturales" para vender cremas, joyas, coches, cafés, fragancias, películas... Conclusión: la elegancia vende. Pero no olvidemos que, vista de esta manera, es sólo fachada, cartón piedra.

sábado, 4 de marzo de 2017

ROTOS POR DENTRO

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás". Pocas veces se ha descrito mejor la infelicidad que en este fragmento de Bonjour tristesse (1954), de Françoise Sagan. 
Ahora coinciden en la cartelera Manchester frente al mar y Moonlight, dos bellas propuestas protagonizadas por seres absolutamente angustiados, afligidos, derrotados; dos dramas narrados evitando las lágrimas y ahondando en los silencios... Silencios profundos. Silencios desesperados. Silencios que reflejan que alguien está roto por dentro y que se aferra a la vida casi como expiación, como una condena que debe cumplir... a la espera de que todo termine. Con una puesta en escena en la que víctimas y verdugos, en ocasiones, se confunden, se arrastran y tropiezan; en la que la luz se impone a la oscuridad y la música huye de acentuar la tragedia. Donde la soledad es la única vía para soportar el dolor. Porque, no nos engañemos, tanto Lee como Chiron, los respectivos antihéroes, están completamente solos. Sus mundos se desmoronan y, en pleno naufragio, se dan cuenta de que nadie puede auxiliarles. Las personas que les rodean bastante tienen con pensar en salvarse a sí mismas. Les queda una salida: escapar. Al menos, físicamente...

domingo, 26 de febrero de 2017

AMARLA... LA LAND

Si las previsiones no fallan, en las próximas horas La La Land, de Damien Chazelle, se coronará como la mejor película del año en la octogésima novena edición de los Oscar. Y no sólo eso: con 14 candidaturas, incluso podría superar el récord que comparten Ben-Hur y Titanic (11 estatuillas cada una). Además, ha recaudado más de 300 millones de dolares en todo el mundo, cuando contó con un presupuesto de 30. Por lo tanto, es comprensible que un éxito tan abrumador haya generado una división insalvable entre los admiradores apasionados de este homenaje a la ciudad de Los Ángeles, el jazz y el cine clásico, y quienes lo consideran un tostón poco original y sobrevalorado.