miércoles, 27 de agosto de 2008

CUANDO UNA PELÍCULA NO ES LO QUE ESPERAS

Viernes 15 de agosto. Quedo con mi amiga Desirée para ver una película en el cine. Después de descartar varias por uno u otro motivo, nos quedamos con una única opción: Mamma Mia! A ninguno de los dos nos emociona demasiado esta posibilidad, pero tampoco nos horroriza Posponemos la decisión hasta después de cenar. Finalmente, nos decidimos y entramos en la sala en la sesión de la hora golfa. Y la verdad es que he de reconocer que me lo pasé fenomenal.
El film protagonizado por Meryl Streep y Amanda Seyfried superó todas mis expectativas. Creo que sus creadores han logrado un producto digno y entretenido, que sabe reírse de su propia esencia. La presencia de Streep convierte una película condenada a ser ñoña y hortera por su línea argumental y su base musical (las canciones del grupo Abba), en una cinta divertida, ideal para la época estival. Algunos de los momentos más surrealistas los provoca Pierce Brosnan involuntariamente: cada vez que se atreve a entonar una canción; queda demostrado que James Bond tampoco es perfecto. Un reparto solvente, una buena distribución de los números musicales y un tono "autoparódico" consiguen sacar adelante un guión flojo. En algún momento me recordó a Grease.
Por cierto, esta revisión de los éxitos de Abba ha traído a mi memoria una versión muy especial de su Mamma Mia: la protagonizada por los presentadores del ya desaparecido programa humorístico El Informal, de Tele 5. Seguro que la recordáis. No tiene desperdicio...

Y seguimos con las sorpresas cinematográficas. Al día siguiente de ver Mamma Mia, la Filmoteca de Valencia proyectaba al aire libre, delante del Palau de la Música, el film Rebobine, por favor. De nuevo llegaba con prejuicios, sobre todo por el actor protagonista: Jack Black. Y otra vez me encontré con una propuesta interesante y divertida. La demolición de un edificio que alberga un videoclub anclado en el pasado es el punto de partida de esta transgresora propuesta. Me encanta esa sensación que te queda cuando una película de la que esperas poco, logra seducirte. Esa es la magia del cine: nada es lo que parece.

1 comentario:

Verónica dijo...

A mí me pasó eso con Infiltrados, una película que nunca hubiera visto por iniciativa propia y acabó enganchándome hasta el final.
Surprise, surprise.
Besitos