jueves, 7 de julio de 2011

ESTO ES COMO TODO (VIII): INTERNAUTISTAS

“El mundo en tus manos”, decía hace unos meses el eslogan de una compañía telefónica que te vendía las bondades de su última novedad tecnológica, el smartphone, un móvil con el que podías hacer de todo: fotografiar, grabar vídeos, jugar, usar como GPS, e incluso realizar llamadas telefónicas. Pero la principal novedad de este teléfono inteligente era que te permitía conectarte a Internet.
Al principio, como todo, fueron sólo unos pocos privilegiados (visionarios para unos, snobs para otros), los que pudieron disfrutar de esta tecnología debido básicamente al elevado precio tanto de los aparatos en sí (por encima de los 400 euros), como de las tarifas de datos de las compañías telefónicas. Pero estas últimas han reaccionado rápido y se han lanzado a la caza de un cliente que, debido al efecto “enganche” de las redes sociales, quiere estar permanentemente conectado a las mismas para subir contenidos o para saber lo que dicen y hacen sus “amigos” en páginas como Twitter o Facebook.
Las tarifas, unas más planas que otras, y el regalo del smartphone, previa firma de compromiso de permanencia y multa estratosférica en caso de no cumplirlo, han hecho que hoy en día el uso de este tipo de tecnología se haya generalizado. Para lo bueno, pero también para lo malo.
Si bien es verdad que los teléfonos inteligentes se han convertido para algunos en una útil herramienta de trabajo o en un canal más de información, no es menos cierto que la aparición de múltiples aplicaciones para los mismos y el uso abusivo de éstas, están provocando que se modifiquen algunas conductas y comportamientos sociales de sus propietarios, que incluso corren el riesgo de convertirles en lo que yo llamo "internautistas".

Igual que los Hakkikori, esos jóvenes japoneses que deciden aislarse de la sociedad en la que viven y se encierran voluntariamente en su habitación, los internautistas desconectan momentáneamente de la realidad que les rodea para sumergirse y aislarse en el mundo de su teléfono móvil, sea cual sea la situación, sea cual sea la persona con la que estén.
Cualquier excusa es buena para convertirse en un autista tecnológico: contestar los incesantes mensajitos del grupo del wassup (malditos avisos sonoros…); poner un “Me gusta” en las actualizaciones continuas de los amigos de Facebook; "retuitear" un "tweet" con el "hashtag" de moda para convertirlo en Trending Topic o fotografiar el sitio de moda en el que estás para que todo el mundo sepa lo “cool” que eres.
Y lo peor de todo es que cada vez es más habitual ver en mitad de una café con amigos, una reunión familiar o incluso en una cita con la pareja, a un "internautista" que en lugar de disfrutar de la compañía de la gente de carne y hueso que tiene a su lado, prefiere desconectar y aislarse en el frío mundo virtual que le ofrece la pantalla táctil o las teclas de su teléfono.
Por favor, un respeto para los que AÚN no tenemos smartphone. Hacednos caso cuando estéis a nuestro lado y no os convirtáis en "internautistas".

JOSEVI SÁNCHEZ
- Periodista -

3 comentarios:

Anónimo dijo...

total josevi...!!!!un besazo a los dos. ser internautista,al menos,t permite encontrarte convtextosvtan guays komo este.llopis #yqpsy

Verónica Rodríguez dijo...

Confieso mi autismovovilístico durante las dos primeras semanas de relación con my smartphone. Pasada la luna de miel, abro los ojos y considero que siempre es más importante a la persona que tienes delante que atender a mensajitos on-line (que los puedes atender cuando estás solo/a).
Besos!

Bilbotín dijo...

Exactamente como Verónica, yo esto lo sufrí al principio. Ahora lo utilizo bastante, pero en ningún caso cuando estoy disfrutando de buena compañía, excepto en las típicas tonterías de: "mira esto en la Wikipedia, que tienes Internet en el móvil."
Es una cuestión de respeto y control, de saber diferenciar lo virtual de lo real.
Por cierto, se agradecen estas colaboraciones al "pequeñito".