viernes, 8 de julio de 2011

JUKEBOX: MEDITERRÁNEO

Si un día para mi mal viene a buscarme la parca, empujad al mar mi barca con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas. Y a mi enterradme sin duelo entre la playa y el cielo.

Quizá porque yo también nací muy cerca del Mediterráneo, cada vez que escucho los acordes de esta canción siento cierta nostalgia. Me vienen a la cabeza imágenes de mi familia en el coche regresando a casa por la noche después de trabajar, con la voz contundente de Joan Manuel Serrat de fondo. Recuerdo, además, a mi madre los sábados por la mañana entonándola a dúo con esa cinta cassete de color azul que ahora suena a prehistoria. Y aunque este año cumple 40 años, y yo sólo 30, no puedo evitar vincularla a mi niñez; una niñez repleta de amor, juegos y más alegrías que penas.
Aunque compuesto en el verano de 1970, fue al año siguiente cuando se publicó Mediterráneo, uno de los discos más relevantes y vendidos de la carrera de ese gran cantautor-poeta que es Serrat. Sus letras han acompañado a varias generaciones de españoles y, además, ha logrado algo poco habitual entre los artistas: mantenerse siempre en la cumbre; tal vez  la clave en su caso esté en haber sido fiel a sí mismo, pero sin renunciar a reinventarse y a arriesgar. Creaciones como Penélope, Tu nombre me sabe a yerba, Lucía, Aquellas pequeñas cosas, Cantares, Hoy puede ser un gran día o La saeta son buena muestra de una producción tan prolífica como imprescindible.
En su mítico Mediterráneo, que tantos otros han versionado, confluyen todos los ingredientes de su maestría. Serrat funda sensibilidad, poesía y cultura popular y crea una oda a su mar, aquel con alma profunda y oscura que le dio el sabor a su piel, que se añora y se quiere, que se conoce y se teme. Una declaración de amor a sus orígenes, al paisaje de su vida, que muchos sentimos como también nuestro. No es casual, pues, que en los últimos años haya sido elegida como la mejor canción española en varias encuestas organizadas por distintos medios de comunicación.
El propio Serrat se pronunciaba hace unos meses en el programa La mitad invisible, de La 2, sobre el calado de su Mediterráneo: "La gente ha tomado como un emblema esta canción, la ha hecho suya y la ha distinguido con mucho cariño. Y yo estoy muy orgulloso de haber escrito una canción que ya forma parte del patrimonio de la música popular de este país. Me siento bien".
Llegados a este punto habrá quien pensará que soy poco original por incluir este tema entre mis favoritos. Pero, ¿qué le voy a hacer si yo también nací en el Mediterráneo?
De todas formas, como es díficil decantarse sólo por una canción de Serrat, voy a compartir con vosotros otra incluída en su disco Sombras de la China (1998). Su nombre es Dondequiera que estés y, aunque no es de las más conocidas, es pura poesía.

Dondequiera que estés, te gustará saber que te pude olvidar y no he querido. Y por fría que fuese mi noche triste, no eché al fuego ni uno solo de los besos que me diste.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es mi canción favorita ,a ti te acompañó tu niñez,y a mi la juventud, y aun hoy después de tantos años sigue pareciendome la canción más bonita que yo he oido, y que a pesar de todo lo que haya podido pasar sigue emocionandome, sigue como vas, lo haces muy bien. M.J.

David dijo...

Precioso comentario.
Besos