viernes, 24 de junio de 2011

Y COLOMBO COLGÓ LA GABARDINA

Durante la década de los 70, Peter Falk adquirió una enorme popularidad al interpretar a un detective de homicidios del Departamento de Policía de Los Ángeles. Su nombre era Colombo (así se llamaba también la serie), y era fácil de identificar con su clásica gabardina sucia, su aire de individuo despistado y su inevitable adicción a la nicotina (algo imposible en la televisión actual). A diferencia de otras producciones policíacas, el espectador nada sabía de la vida personal del protagonista: no conocía su nombre de pila y, aunque decía que estaba casado, su mujer nunca hizo acto de presencia. Y eso que se filmaron más de sesenta capítulos, además de algunos especiales entre finales de los 80 y hasta 2003.
Cada caso se convertía en un reto entre Colombo y el espectador, ya que los episodios comenzaban mostrando el crimen y, por lo tanto, descubriendo al asesino. Desde casa conocíamos al culpable y lo interesante era comprobar como el despistado detective resolvía el asunto con sus particulares métodos. Era extraño, sí; pero sobre todo entrañable e infalible. 
Hoy ha fallecido a los 83 años este actor, quien durante sus últimos años estuvo encasillado en el papel que le dio el éxito, cuatro premios Emmy y por el que será recordado. Muchos nos hemos enterado ahora de que tenía un ojo de cristal y, además, estuvo dos veces nominado al Oscar.
Como decía, ha muerto el intérprete; pero Colombo, el personaje ficticio, sigue y seguirá vivo en el imaginario colectivo compitiendo en carisma con sus colegas Angela Fletcher, Remingthon Steel o Maxwell Smat, y con otros tan singulares como Angela Chaning, J.R., las Chicas de Oro, Curro Jiménez, Dr. Spock, la bruja Samantha, los Ropper, la familia Engells, Starsky y Hutch, Chanquete, la extraterrestre Diana, el Pequeño Saltamontes, Mc Gyver, el Equipo A, Michael Knight, Steve Urkel, Laura Palmer, Mulder y Scully, Blossom, Tony Soprano, Bree Van de Kamp...
La televisión tiene el poder de crear mitos, algunas veces en perjuicio de la carrera de los actores que les dan vida. Tal vez olvidaremos el nombre de Peter Falk, pero su Colombo permanecerá en nuestra memoria por muchos años. Y si no, ahí estará el Trivial Pursuit para recordárnoslo...   

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encantaba,con su despiste y su apariencia de que no se enteraba de nada,no era el guaperas y fortachon de turno, pero conseguía tenerte intrigada,que es de lo que al final se trata¿no? un besito M.J.