domingo, 15 de marzo de 2026

OSCAR. 2026. PREVIA Y QUINIELA

Lamenta insistentemente el incombustible Carlos Boyero en los últimos meses que la industria del cine atraviesa su peor época y que, tras la pandemia, las producciones que arrasan en festivales y entregas de galardones le resultan deprimentes. Tampoco ha tenido problema en reconocer que sólo le han gustado dos de las diez candidatas a Mejor Película en los Oscar de este año. Salva de la quema a Sueños de trenes y la revisión de Guillermo del Toro del mito de Frankenstein; por otra parte, las propuestas más clásicas y convencionales de la terna.

No seré yo quien cuestione los gustos de Boyero; faltaría más. De hecho, comparto su desconcierto ante, por ejemplo, victorias recientes como la de Todo a la vez en todas partes en los Premios de la Academia. En cambio, estamos en las antípodas en lo referente a esta cosecha de 2025, para mí una de las estimulantes que recuerdo. Donde él ve bobadas y siente aburrimiento, yo valoro el riesgo, la osadía y el descaro de un grupo de cineastas que se han atrevido a mezclar géneros tan dispares como el drama sureño y el apocalipsis vampírico a ritmo de soul y blues; a poner al límite nuestra capacidad de asombro por zigzagueantes carreteras infinitas y en frenéticos duelos de ping pong; a grabar a fuego en nuestras memorias cinéfilas a seres tan despreciables y, al mismo tiempo, tan estimulantes con Marty Mauser, Perfidia Beverly Hills, la tía Gladys o Teddy. Todo ello en cintas que, además, se permiten licencias extravagantes y provocadoras que, por momentos, a punto están de hacerlas descarrilar, de que se estrellen estrepitosamente. Y no ocurre porque nada es azaroso, improvisado o caprichoso en ellas. Detrás de tanto fuego artificial, existe una planificación, un trabajo concienzudo y cargado de profundidad; también eso tan cursi que algunos llaman alma. 

sábado, 1 de marzo de 2025

OSCAR 2025. PREVIA Y QUINIELA

Los Ángeles, 10 de abril de 1972. Una pletórica Liza Minnelli que acababa de estrenar Cabaret anunciaba, desde el escenario del Dorothy Chandler, el ganador del Oscar al Mejor Actor del año anterior. "Gene Hackman", gritaba entusiasmada. Lo primero que hizo el inolvidable Jimmy "Popeye" Doyle de Contra el imperio de la droga al subir a recogerlo fue mirar el sobre que contenía su nombre y exclamar: "¡Es cierto! Es lo que pone". El destino es caprichoso y, sólo once meses después, era él quien, en compañía de Raquel Welch, le entregaba la estatuilla a la Mejor Actriz a la hija de Judy Garland precisamente por la Sally Bowles del musical de Bob Fosse. 
El californiano obtendría un segundo hombrecillo dorado en 1993 por el violento sheriff Little Bill Daggett de Sin Perdón, y otras tres nominaciones por Bonnie y Clyde (1967), Nunca canté para mi padre (1970) y Arde Mississippi (1988). En realidad, casi todas sus actuaciones merecieron ser premiadas. Porque, al contrario de lo que ocurre con otras personas, en el caso de Hackman era él quien dignificaba y le daba prestigio al Oscar y no al revés.

Esta semana nos enterábamos de su fallecimiento a los 95 años. Llevaba retirado de la vida pública desde 2004, pero nadie le había olvidado porque, y quizá no habíamos sido conscientes hasta ahora, era una auténtica leyenda. Entre todas las muestras de condolencia de sus colegas de profesión resulta especialmente significativa la de Clint Eastwood, su director en Sin Perdón: “no había mejor actor que Gene. Intenso e instintivo. Nunca un error. También era un querido amigo al que extrañaré mucho”. 
Como no podría ser de otra manera, él, el "inmortal" Gene Hackman, será uno de los protagonistas destacados del In Memoriam de la 97ª edición de los Premios de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood que se celebra este domingo. Le acompañarán en ese homenaje musical a los desaparecidos en los últimos meses en forma de sucesión de imágenes los rostros de otros grandes del celuloide como Maggie Smith, Louis Gossett Jr., James Earl Jones, Teri Garr, David Lynch, Shelley Duvall, Donald Sutherland, Gena Rowlands, Quincy Jones, Alain Delon o nuestra Marisa Paredes, quien adquirió la eternidad cinéfila con la oscarizada Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar. Pensar en ellos y en tantos y tantos como ellos, en sus interpretaciones, partituras y creaciones no siempre bendecidas por la codiciada estatuilla, en su entrega absoluta a una industria cruel y fascinante, ayuda a reconciliarse con esa fabrica de sueños que es el cine y a minimizar las bochornosas controversias que esta temporada han llegado a desvirtuar el verdadero sentido de estos galardones: reconocer el arte. 

jueves, 14 de marzo de 2024

OPPENHEIMER Y LOS SIETE OSCAR(CITOS)

Aunque habría lucido mucho más moderno y desenfadado con el traje rosa flúor con lentejuelas de Ryan Gosling, la Academia decidió que el Óscar terminara la 96ª ceremonia de sus premios vestido de arriba a abajo de Oppenheimer. ¡Hasta con el sombrerito! Los pronósticos acertaron: el biopic de Christopher Nolan acumuló la nada desdeñable cifra de siete estatuillas de las 13 a las que aspiraba (Mejor Película, Dirección, Actor Principal y de Reparto, Montaje, Fotografía y Banda Sonora) lo que la sitúa a la altura de su predecesora, Todo a la vez en todas partes, y de clásicos inmortales como Lawrence de Arabia, El golpeMemorias de África o La lista de Schindler.
Nolan se coronaba, por fin, en una parroquia que durante dos décadas le ha sido esquiva y le miraba de reojo con recelo y tibieza, quizá por su osadía, la complejidad narrativa de sus proyectos y la devoción que éstos generan en un amplio sector del público. No es casual que, desde El retorno del rey (2003), ninguna ganadora del Óscar haya recaudado tanto en taquilla como Oppenheimer. Espectadores e industria coinciden en rendirse ante una producción ambiciosa y artesanal que mezcla géneros cinematográficos para diseccionar una figura controvertida y contradictoria y un dilema histórico con graves consecuencias hasta nuestros días. Ya lo dijo Cillian Murphy al agradecer su distinción como Mejor Actor: "Rodamos una película sobre el hombre que creó la bomba atómica y, para bien o para mal, todos vivimos en el mundo de Oppenheimer". Y dedicó su triunfo a quienes luchan por la paz. 

domingo, 10 de marzo de 2024

OSCAR 2024. PREVIA Y QUINIELA

Hace unos días, mientras el diputado socialista José Luis Ábalos comunicaba en rueda de prensa su intención de no abandonar su escaño en el Congreso por su presunta implicación en un caso de corrupción pese a las presiones de su propio partido, los espectadores de TVE podían leer en la pantalla un rótulo que decía lo contrario: "comparezco para anunciarles mi dimisión". Seguramente, el autor de ese faldón, quien ha demostrado ser de lo más previsor, ya habrá preparado para esta madrugada otro similar al siguiente: "Oppenheimer arrasa en los Óscars". Y, en esta ocasión, es muy probable que acierte. Porque supondría una sorpresa mayúscula que la película de Christopher Nolan sobre "el padre de la bomba atómica" no se proclamara la flamante vencedora de la 96ª edición de los Premios de la Academia. Los entendidos predicen que materializará entre 7 y 8 estatuillas de las 13 a la que aspira.
Será el colofón perfecto para una de las cintas más taquilleras de la temporada, sólo por detrás de Super Mario Bros y Barbie. Los films de la muñeca de Mattel y de Nolan se estrenaron el mismo día, el 21 de julio de 2023. Las semanas previas, los expertos se echaban las manos a cabeza por lo que se prometía una guerra fraticida entre dos proyectos esperadísimos y con legiones de seguidores. Consideraban temerario enfrentarlas de manera tan frontal y en pleno verano. Pero los fans lo aceptaron con humor, tiraron de ingenio y plagaron las redes sociales de divertidos memes que mezclaban sus personajes y argumentos, completamente antagónicos. Así nació el acontecimiento cinematográfico del año, bautizado como Baberheimer, que terminó transformándose en una espléndida campaña publicitaria para ambas. Aunque por poco, Barbie obtuvo mayor recaudación. Y, ahora, Oppenheimer se toma la revancha en forma de galardones 

miércoles, 6 de marzo de 2024

UN VIAJE DE ÓSCAR

 
"Mi marido está en prisión por decir la verdad, por defender la democracia. Alexei, sueño con el día en que estés libre y en que nuestro país vuelva a serlo también. Sé fuerte, amor mío”. 13 de marzo de 2023. La película Navalny, que narra el intento de asesinato, en 2020, del crítico más feroz y principal líder opositor del presidente Vladimir Putin, gana el Óscar al Mejor Documental. Durante su discurso de agradecimiento, Yulia Navalnaya aprovecha su presencia en el escenario más poderoso del mundo, el del Dolby Theatre, para reivindicar la figura de su esposo y denunciar la situación que se vive en Rusia. Unos segundos antes, el director de la cinta, Daniel Roher, alentaba a la audiencia a plantar cara a los autoritarismos “dondequiera que asomen la cabeza”.


"Considero el mundo un
lugar amargo y complicado" 
-Los que se quedan-


Lamentablemente, la historia de Alexei Navalny no ha tenido un final feliz de esos “made in Hollywood”. El pasado 16 de febrero, el abogado y político ruso moría de manera repentina y misteriosa, a los 47 años, en la cárcel de máxima seguridad de Siberia en la que cumplía múltiples condenas. 
Aún a riesgo de parecer inculto, reconozco que no supe de la existencia de Navalny por los Telediarios o los periódicos, a pesar de su extensa lucha contra el Kremlin. Fue ese premio, el Óscar, el que me descubrió a este activista apasionante de trágico destino. Al enterarme de su fallecimiento, pensé automáticamente en las contundentes palabras de su mujer aquella noche triunfal en la que todavía había espacio para la esperanza.

sábado, 2 de diciembre de 2023

LA MEJOR

Decía su gran amigo Antonio Gala que en toda relación amorosa hay un devoto y un Dios; o, lo que es lo mismo, un amante, generoso y entregado, y un amado que se deja querer. A Concha Velasco le tocó ser de las primeras; ella misma reconocía no haber tenido demasiada suerte con sus parejas; en especial, con Pedro Marsó, su exmarido, a quien nunca dejó de adorar pese a sus deslealtades y sus truhanadas. Pero parece que la vida le quiso compensar ese papel, aparentemente desventajoso, con la adoración de las tablas de los innumerables teatros en los que lloró, rio, gritó y se desnudó en cuerpo y alma; con la veneración de las cámaras que se rindieron a su carisma y fotogenia; y, por encima de cualquier otra cosa, con la admiración y el aplauso del público. A los 84 años, y tras casi siete décadas dedicada al mundo del espectáculo, Concha, Conchita, se ha marchado. Y, con ella, Dolly Levi, Santa Teresa de Jesús, Orosia Valdés, Filomena Marturano, Palmira Gadea, Madame Rosa, Hécuba, Doña Carmen y tantas otras mujeres a las que prestó su voz, sus gestos, su maestría.
Desde niña tenía claro que ella quería ser artista y, con mucho esfuerzo y talento, se convirtió en una de las más completas y polifacéticas. Porque la Velasco triunfó en la música, el cine, el teatro y la televisión. Precisamente, Gala le advirtió que su excesiva presencia en este último medio y su sobreexposición en la prensa del corazón le iban a privar de aquel Goya más que merecido al que estaba nominada por Más allá del jardín. “No te lo van a dar, no te lo van a dar”, le decía el escritor. Y, efectivamente, no se lo dieron. Concha se tuvo que conformar con un premio honorífico de la Academia. Lo que, quizá, Gala no sabía es que precisamente esa cercanía, esa mentalidad populachera y esa entrega absoluta a su profesión le sumaba más de lo que le restaba. Porque, yo me pregunto: ¿qué es un Goya comparado con alcanzar la categoría de mito?
Hoy, la muerte de Concha Velasco ha abierto telediarios y eclipsado cualquier otra noticia en todo tipo de medios de comunicación, ha puesto de acuerdo a rivales políticos, ha arrastrado al Teatro de La Latina a miles de ciudadanos anónimos con ganas de despedirse de ella, aunque no la conocieran… y ha hecho que en millones de hogares se sienta un pequeño vacío. Porque Concha Velasco era la chica yeyé, la del cine de barrio y la de la Cruz Roja; la musa de Mariano Ozores, Pedro Olea y Berlanga; la muchachita de Valladolid; la que nos dio “sorpresas, sorpresas” y veladas de puro espectáculo; la de Fotogramas y también la del Deluxe; la partenaire de Manolo Escobar, Tony Leblanc, Alfredo Landa o José Sacristán... Era voz, sonrisa, pasión y escuela. Una "humilde cómica dispuesta a aceptar todos los papeles", según ella misma. Y, definitivamente, amada como pocas.
Ay, Concha, querida Concha, te saliste con la tuya: fuiste artista. Con pieles o harapos, estrella solista, protagonista, la más famosa, la más hermosa… La mejor.

lunes, 13 de marzo de 2023

OSCAR 2023. PREVIA Y QUINIELA

Cuando todavía resuenan en el Dolby Theatre los ecos de la bofetada que Will Smith le propinó al humorista Chris Rock hace un año, Hollywood afronta la nonagésima quinta gala de los Oscar con la incógnita de si la Academia, tradicionalmente tachada de conservadora, se atreverá a coronar a la favorita Todo a la vez en todas partes, mezcla estrambótica de comedia y ciencia ficción, frente a propuestas más clásicas y convencionales (y no por ello menos meritorias), como Los Fabelman, Sin novedad en el frente o Almas en pena de Inisherin. La atípica cinta de Daniel Kwan y Daniel Scheinert, que narra la historia de una inmigrante china que regenta una lavandería en Estados Unidos y se ve obligada a salvar el mundo utilizando los múltiples y sorprendentes poderes que le brinda el infinito multiverso (ahí la llevas), llega a la ceremonia en plena forma tras haber arrasado en las últimas semanas en los galardones de los sindicatos de actores, directores, productores y guionistas, y con tres de sus protagonistas aspirando seriamente a levantar la estatuilla. Los más optimistas auguran que podría cosechar siete de los once premios a los que aspira; una gesta heroica para un film irreverente y revolucionario que muchos ya catalogan como “de culto”, con un diseño visual poderoso y acelerado, ingenioso, friki y gamberro, que conecta a la perfección con la conocida como Generación Z, pero quizá resulte demasiado lejana, desordenada e incomprensible para una audiencia más amplia, madura y tradicional que no entiende tanta fascinación por un relato más propio del Tiktok que de lo que suele proyectarse en las pantallas de cine. 
Todo a la vez en todas partes resulta tan extrema que la veneras o la detestas. Por eso, es lógico pensar que al académico que la escoja como Mejor Película también le habrá encandilado su reparto, fotografía, montaje, guión, vestuario, banda sonora... La pregunta es: ¿existe una alternativa? ¿Alguna de sus competidoras cuenta con posibilidades reales de aguarle la fiesta y acumular más de tres victorias? A priori, cuesta visualizarlo. Así que, en el improbable supuesto de que tanta la euforia en torno a la "ida de olla" de los Daniels pinche y dé paso a la decepción, asistiremos a un palmarés repartido y sin un claro vencedor.

viernes, 14 de febrero de 2020

OSCAR 2020. HÉROES, PARÁSITOS Y TRAJES DE PROTESTA

Heroicidad. No se me ocurre una palabra más acertada para definir la victoria de Bong Joon-Ho y el resto del equipo de Parásitos en la 92ª edición de los Oscar. Por primera vez en la historia, una cinta en lengua no inglesa conseguía el reconocimiento a la Mejor producción del año. Y no solo eso: también se imponía en "Dirección", "Guión original" y "Película internacional" (categoría que, por cierto, estrenaba denominación). En total, cuatro (memoricen ese número, que trajo suerte) hombrecillos dorados que saben a asalto, a seísmo, a honestidad y a aperturismo. Pero no nos adelantemos... 
La velada marchaba según lo previsto. Porque, pese a la incuestionable calidad de las candidatas, el botín parecía repartido de antemano. 1917 llegaba a la gala confiada, como el batallón que la protagoniza, sin ser consciente de la emboscada que le tenía preparada el contrincante alemán (en este caso, surcoreano). La misión empezaba con tres pequeños tropiezos: primero, Diane Keaton no podía contener un alarido de placer y satisfacción, mezclado con sorpresa, cuando Keanu Reeves, su partenaire, desvelaba el Mejor guión original: Parásitos. A continuación, Érase una vez en... Hollywood le "robaba" la distinción a Mejor diseño de producción; y Le Mans 66 se quedaba con "Montaje de sonido". Sin embargo, tres estatuillas prácticamente seguidas ("Sonido", "Fotografía" y "Efectos visuales") devolvían la esperanza y levantaban el ánimo de la tropa.

domingo, 9 de febrero de 2020

OSCAR 2020. PREVIA Y QUINIELA.

1917, Érase una vez en... Hollywood, Historia de un matrimonio, El irlandés, Jojo Rabbit, Joker, Le Mans 66, Mujercitas o Parásitos. En apenas unas horas, y tras la mítica frase "and the Oscar goes to...", una de estas nueve películas alcanzará la gloria eterna cinematográfica. La lista es de una calidad apabullante y servirá para recordar por los siglos de los siglos el enorme nivel de la industria en 2019. Sin embargo, solo una se convertirá en "la elegida", en la ganadora de la nonagésimo segunda edición de los premios de la Academia, acaparará las conversaciones del día después (ojo, que también está en juego la etiqueta de "la gran perdedora") y tendrá el honor de formar parte de ese selecto club de títulos bendecidos por la estatuilla dorada.
La cinta bélica de Sam Mendes parte como la mejor posicionada, tras imponerse en los Bafta y los Globos de Oro. Y eso que irrumpió en la competición tarde (la última ganadora estrenada en diciembre fue Million Dollar Baby, en 2005), cuando las apuestas de los expertos se dividían entre los gángsteres de Scorsese y la mirada nostálgica (y violenta) de Tarantino a la meca del cine. Nada que objetar: 1917, que cuenta la peligrosa misión contrarreloj de dos soldados británicos a través del territorio enemigo para evitar una masacre de un escuadrón de 1.600 hombres en una trampa del bando alemán durante la Primera Guerra Mundial, sería una dignísima vencedora, pues empuja al espectador a una cruda inmersión en el horror del campo de batalla, además de suponer un proyecto personalísimo de su realizador (se ha inspirado en las narraciones de su abuelo en su niñez) y, sobre todo, una titánica proeza técnica para simular un plano secuencia (o dos). Algunos pensamos que su victoria estaría más revestida de consenso con tintes academicistas que de entusiasmo, para ser realistas. Seguiría la estela de otros relatos militares como Patton (1970), El cazador (1978), Platoon (1986) y En tierra hostil (2008).

jueves, 6 de febrero de 2020

EL GRAN CIRCO DE PARÁSITOS

Parásito.
1. Dicho de un organismo animal o vegetal: que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.
2. Dicho de un ruido: que perturba las transmisiones radioeléctricas. 
3. Dicho de una persona: que vive a costa ajena.
4. Piojo (insecto parásito del hombre).

Así define la RAE el término que, en plural, emplea el surcoreano Bong Joon-ho para regalarnos una película sólida, perturbadora, mordaz y desgarradora que, en dos horas, se desliza con la precisión de un equilibrista por distintos géneros cinematográficos; de la comedia de enredo al suspense hitchcockniano; de la denuncia social al terror visceral. Siguiendo con el símil circense, el guionista y director actúa como un ilusionista, sacándose de la chistera con destreza giros inesperados, recovecos recónditos y figuras casi fantasmagóricas para descolocar y demudar el rostro del espectador reflexivo. Es entonces cuando las fieras salvajes se tornan, por momentos, animales indefensos enjaulados que sólo ansían sobrevivir tirando de sus instintos primarios; y los domadores y observadores cómplices dejan asomar un intenso hedor a crueldad y supremacismo. Víctimas y verdugos, culpables e inocentes brincan cual acróbatas sobre una pista enmoquetada con movimientos tan interiorizados y fluidos que chocan en su vuelo e incluso llegan a confundirse, a intercambiar sus roles.

domingo, 17 de noviembre de 2019

38502B O UN SINFÍN DE SENSACIONES EN JOAQUÍN SCHMIDT

Mis amigas Teresa Doménech y María Llopis invaden este blog con una preciosa crónica sobre la experiencia gustativa y sensorial, en general, que han vivido hace unos días gracias a Joaquín Schmidt. Después de leerla, uno siente unas ganas incontrolables de vivirlo en carne propia.  

9 de noviembre y seguimos con el cesto rebosante de emociones. Permanecen aún las sensaciones, en el oído y en el paladar. Todo sucedía en las entrañas (nunca mejor dicho, ahora verán) de Joaquín Schmidt, un restaurante con alma, donde las paredes hablan y donde, si entras, tus sentidos gozan. 
“Mi filosofía - dice Joaquín - es cocinar cada día para treinta amigos”. Aquel no era un día habitual y todo era menos común, aunque la esencia era la misma de siempre y se apellidaba Schmidt.
Cerca de veinte personas, con inquietudes encontradas, acudimos a una cita privada, pero abierta al público, cuyo Director de orquesta era Joaquín Schmidt, el reconocido cocinero que un buen y bendito día decidió apostar por su filosofía de vida y por su escala de valores, aparcando así cualquier pretensión gastronómica. Esta vez era diferente. Tarima en el comedor del restaurante, mesa para tres y dos actores que iban a dar vida a “J” y a “D”.

martes, 12 de noviembre de 2019

13 DE NOVIEMBRE

Cada día de nuestra vida es una página en blanco. Normalmente, la llenamos con tareas rutinarias y programadas: alimentarnos, trabajar, dormir, hacer deporte, pasar tiempo con los nuestros... A veces nos ocurren situaciones extraordinarias que nos acercan a la tan ansiada felicidad: nos enamoramos, viajamos, tenemos hijos... Pero, también, puede haber un accidente, una llamada, cualquier circunstancia imprevista que le dé un vuelco a todo en tan sólo un instante y nos empuje al abismo. En el caso de mi amigo Ismael Algarra el desencadenante fue una consulta médica. Un 13 de noviembre. Una palabra: leucemia. Y un largo período de angustia, noches sin dormir, ingresos con sabor a eternidad y miedo. Mucho miedo. Pues eso, el abismo. Porque nadie nos prepara para enfrentarnos a una circunstancia como esa: para sentirnos indefensos y frágiles; para temer que no haya un mañana, ni un pasado mañana; para la inquietud sobre cómo reaccionará nuestro cuerpo ante el tratamiento y para el pavor ante el resultado del próximo análisis, TAC o resonancia; para que el mundo siga girando mientras tú ansías poder reengancharte cuanto antes a su ritmo vertiginoso; para que no haya un donante compatible que nos salve; para reconocer el pánico y la tristeza en los ojos de quienes nos aman.

martes, 8 de octubre de 2019

LAS ENTRAÑAS DE ALMODÓVAR

Paradójicamente, es probable que Dolor y Gloria merezca cargar con la etiqueta de "película menos almodovariana", pese a suponer una suerte de “autopsia en vida” del realizador manchego; el regalo más íntimo que podía dar a sus fieles, que necesitaba hacerse. Se coloca delante de la cámara, sabedor de la curiosidad y el morbo que provoca este ejercicio de exhibicionismo emocional. Y así, desnudo por completo, toma prestados el cuerpo, la voz, la carne trémula, los silencios de Antonio Banderas. Poco importa que cueste establecer la frontera entre la lúgubre realidad y los adornos ficticios del relato. También resulta irrelevante si tanta generosidad responde a un afán recaudatorio y comercial o, en cambio, se trata de la consumación de un proceso curativo y redentor.

domingo, 29 de septiembre de 2019

¿A QUÉ SABE UN OSCAR? (V)

"Ganas un Oscar y, supuestamente, debes estar feliz. Yo no me sentí así. Me sentí mal por estar ahí con un vestido que cuesta más dinero de lo que mucha gente verá en toda su vida y por conseguir un premio al representar dolor que todavía es parte de nuestra experiencia colectiva como seres humanos".
Anne Hathaway
-Sentirse miserable-

No nos engañemos: estas palabras de Hathaway suenan un tanto hipócritas, porque nadie le obligaba a acudir a recoger su hombrecillo dorado y menos a hacerlo ataviada con un espectacular vestido de Prada, un collar de Tiffany & Co (valorado, dicen, en 10 millones de dólares), y sandalias y bolso de la firma Roger Vivier. Sin embargo, en su defensa, hay que tener en cuenta que la propia actriz ha confesado que encarnar a Fantine, la joven huérfana que acaba prostituyéndose y vendiendo incluso su cabello y sus dientes para mantener a su hija, en Los Miserables (2012), de Tom Hooper, le cambió la existencia. Le dio el Oscar como mejor secundaria en su segunda nominación (la anterior, por La boda de Rachel), vale; pero también le exigió una implicación emocional extrema, además de raparse el pelo y adelgazar once kilos con una dieta estricta. "Perdí la cabeza haciendo esa película. Me obsesioné con mi papel. Fue definitivamente una ruptura con la realidad; aunque creo que eso es lo que representa Fantine. Tardé semanas hasta que me sentí yo misma de nuevo", ha explicado. Solo hay que ver su descarnada interpretación, llena de matices, de la canción I dreamed a dream; una escena de tres minutos y medio, en un desgarrador primer plano y sin cortes, que le valió la estatuilla. 

sábado, 21 de septiembre de 2019

20 ACTORES QUE (CASI SEGURO) GANARÁN EL OSCAR (II)

TOM CRUISE Él es Hollywood

Su controvertida vida íntima (divorcios escandalosos, vinculación con la Cienciología, retoques estéticos excesivos...) ha deslucido y desgastado la trayectoria de uno de los actores más famosos del planeta. Imán para la taquilla durante años, admirado y detestado a partes iguales, Cruise pasó muy pronto de ídolo teen a intérprete solvente y respetado por público e industria. Impresiona repasar los títulos en los que ha participado: Rebeldes (1983), Top Gun (1986), El color del dinero (1986), Días de trueno (1990), La tapadera (1993), Entrevista con el vampiro (1994), Misión imposible (1996), Eyes wide shut (1999), Minority Report (2002), La guerra de los mundos (2005)... Ha sido candidato al Oscar tres veces: la primera, por Nacido el 4 de julio (1989), basada en las memorias de Ron Kovic, un veterano de la Guerra de Vietnam. Le aguó la fiesta Daniel Day Lewis (Mi pie izquierdo). En 1996 volvió a acariciar "la gloria" por el ambicioso agente deportivo Jerry Maguire. Se lo "arrebató" Geoffrey Rush (Shine). Su última oportunidad, en la categoría de secundario, fue por Magnolia (1999), su mejor trabajo. Ganó Michael Caine (Las normas de la casa de la sidra). En cambio, curiosamente, los Globos de Oro sí reconocieron al neoyorkino por estos tres personajes. Es indiscutible: la Academia no ha sido justa con Tom; de hecho, también debería haberle nominado, como mínimo, por Rain man (1988), Algunos hombres buenos (1992), Collateral (2004) y Tropic Thunder (2008). Guste o no, Tom Cruise ha demostrado tesón, riesgo, profesionalidad, carisma, versatilidad... y ha sabido autoparodiarse y reinventarse cuando espectadores y compañeros le daban la espalda. Tal vez no sea inmediato, pero alguien tendría que recompensarle por tanto esfuerzo y regalarle el "papel de su vida", ese que le otorgue por fin el hombrecillo dorado. Hollywood se lo debe, porque él lo ha dado todo por Hollywood.
    

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lunes, 31 de diciembre de 2018

2018 EN 100 ETIQUETAS

Paul Bocuse y Anthony BourdainAdiós a Interviú y Tiempo - Crónica negra: "El Chicle", "El Rey del Cachopo", el juicio de Pioz, el crimen del concejal de Llanes, Gabriel Cruz... - Meltdown y Spectre - Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México - Antonio Fraguas, Forges - TrapDolores O’Riordan, Avicii, Chiquetete, Lucho Gatica y Charles Aznavour - 8M: huelga feminista - Condena a "La Manada" y los puntos violeta, #noesno y #yositecreo - Hubert Givenchy La rebelión de los jubilados - Novichok - Stephen Hawking - Gran Marcha del Retorno y escalada de violencia en Gaza - Disolución de ETA - Raúl Castro pasa el testigo en Cuba Quini, Josep Lluis Núñez y Davide Astori - Másters, doctorados y la caída de Cristina Cifuentes - La librería, Campeones, Black Panther, Vengadores: Infinity war, La forma del agua y Bohemian Rhapsody - José María Íñigo - Pakatan Harapan - Boda del Príncipe Harry y Meghan Markle - Reelección de Nicolás Maduro y éxodo de venezolanos - Sentencia Caso Gürtel - Moción de censura: adiós Rajoy y Pedro Sánchez presidente - María Dolores Pradera - Màxim Huerta y Carmen Montón - Volcán de Fuego - Fracaso del G7

martes, 31 de julio de 2018

DAMAS Y CABALLEROS: AITANA OCAÑA

Hoy vuelvo a escribir en este blog, después de mucho tiempo, porque la ocasión lo merece. Toca hablar de la cantante del momento: Aitana Ocaña.
Octubre de 2017. Tras años guardado en algún cajón, vuelve el programa de televisión Operación Triunfo. Y, con él, 16 jóvenes con ganas de aprender, convivir, disfrutar y formarse como cantantes. Recuerdo ver la primera gala con mucha expectación. Volvía uno de mis formatos preferidos. He de reconocer que, salvo la canción inicial de la espectacular Mónica Naranjo, poco más me llamó la atención... hasta que llegó ella: la chica del flequillo, Aitana. Pues bien, la catalana me dejó pegado al televisor. Esa luz, ternura, belleza, elegancia y, por supuesto, voz eran dignos de admirar. Semana a semana me fue conquistando y me “enganché” al concurso. Poco a poco, me fui convirtiendo en su fan. Como si tuviera 15 años... pues igual. ¡A mis 40! Me da igual. Aitana brillaba sobre los demás. 

jueves, 5 de julio de 2018

DIEZ

Diez años han pasado desde que escribiera las primeras líneas de un blog que, aunque quizás ellas no lo recuerden, me animaron a crear mis amigas Miriam y Verónica mientras nos dábamos un baño en la playa de El Saler. Una década en la que el mundo ha cambiado muchísimo. En 2008 no nos comunicábamos por WhatsApp, ni por redes sociales; sí, todavía conversábamos con fluidez y mirándonos a la cara. No conocíamos a Pedro Sánchez, ni a Pablo Iglesias, Mario Vaquerizo, Taylor Swift, Pablo Alborán, Emmanuel Macron, Jennifer Lawrence, Julian Assange, Paquita Salas... Resultaba difícil imaginar que Donald Trump pudiera llegar a ser Presidente de Estados Unidos,  pagar con el móvil, montar en un Cabify, que dejaríamos de fumar en puestos de trabajos y discotecas, ver series en Netflix o que la Selección Española de Fútbol ganara la Copa del Mundo. Desconocíamos que incorporaríamos a nuestro vocabulario palabras y expresiones como gift, retuit, meme, desahucio, empoderamiento, sorpasso, fake news, Brexit o “liarla parda”, o que nos entretendríamos con Sálvame, Masterchef, La La Land Juego de tronos. En estos 27.012 días hemos visto plazas llenas de indignación contra gobiernos totalitarios y/o corruptos; imágenes de sufrimiento y dolor en países en guerra y en atentados terroristas en el corazón de Occidente; personas huyendo de sus lugares de origen y buscando refugio, muchos con escasa fortuna y comprensión; a las mujeres reivindicando sus derechos, hartas de abusos, violencia y desigualdad jurídica con respecto al hombre; en España, desaparecer ETA, cambiar de monarca, un Congreso multicolor o la caída de un Gobierno por una moción de censura...

domingo, 15 de abril de 2018

20 ACTRICES QUE (CASI SEGURO) GANARÁN EL OSCAR (I)

Si, tras 89 ediciones, el premio Oscar continúa manteniendo su prestigio intacto es, en parte, por lo difícil que resulta obtenerlo. Y ya no digamos más de uno... Sólo 20 actrices lo han conseguido; la última, Frances McDormand, quien hace unas semanas ganaba su segunda estatuilla por Tres anuncios en las afueras (la sumaba a la que lograba en 1997 por Fargo). Empataba con otras 16 míticas mujeres, entre ellas Bette DavisOlivia de HavillandVivien LeighElizabeth TaylorMaggie Smith, Jessica Lange o Jane Fonda. Un escalón por encima se sitúan Ingrid Bergman y Meryl Streep, con tres galardones. Pero la reina de los Oscar es, sin duda, Katherine Hepburn, la intérprete más laureada de todos los tiempos con cuatro victorias, de 12 nominaciones. Me atrevo a destacar a otras 20 artistas con grandes cualidades para inscribir, algún día, su nombre en el hombrecillo dorado. Aunque mucho se tienen que esforzar para alcanzar el listón de Hepburn...  

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JESSICA CHASTAIN Riesgo y elegancia

En una década, Chastain se ha convertido en una de las actrices más admiradas y respetadas del mundo. Debutó en el cine en 2008 y su primera nominación al Oscar no se hizo esperar demasiado: fue en la categoría de reparto por Criadas y señoras (2011); la derrotó su compañera Octavia Spencer. Un año después, llegaría su segunda y última oportunidad hasta la fecha, esta vez como protagonista, por encarnar a una joven agente de la CIA a la caza de Bin Laden en La noche más oscura (2012). En esa ocasión, el premio fue a parar a manos de Jennifer Lawrence, por El lado bueno de las cosas (2012). Desde entonces, y pese a no materializar ninguna otra candidatura, cada temporada su nombre ha peleado por situarse en el quinteto finalista con interpretaciones notables como las de El año más violento (2014), Interstellar (2014), Marte (2015) o El caso Sloane (2016). Este mismo año volvió a quedarse a las puertas por su rol en Molly’s Game (2017), el biopic sobre Molly Bloom, una esquiadora profesional que se hizo millonaria organizando partidas de póker clandestinas. Todavía es pronto para ella, pero su momento llegará…

jueves, 15 de febrero de 2018

20 ACTORES QUE (CASI SEGURO) GANARÁN EL OSCAR (I)

Cary Grant, Richard Burton, Peter O’Toole, Montgomery Clift, James Dean… Son muchos los actores legendarios que murieron sin recibir el Oscar, un premio deseado por todos, pero al alcance de muy pocos privilegiados. En concreto, hasta el momento sólo 146 intérpretes masculinos han tenido el honor de ver su nombre escrito en la estatuilla. ¿Quiénes serán los siguientes en formar parte de este selecto club? Me he atrevido a elaborar una lista de veinte hombres que, en mi opinión, reúnen todas las cualidades del perfecto ganador (polivalentes, respetados, solventes, experimentados...). Aunque eso no es garantía de nada; hay tantos factores en juego: elegir el papel adecuado, evitar polémicas, una buena campaña de marketing, los contrincantes a batir... Comprobar si acierto o no en mi predicción será cuestión de tiempo. Sean pacientes, porque cada año únicamente hay dos vencedores... Aquí les dejo mis diez primeros elegidos.

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RYAN GOSLING Star cool con paso firme

Después de su exitosa El diario de Noa (2004), podría haberse acomodado en el papel de galán de comedia romántica. Pero al canadiense le gusta arriesgar y se atreve con todo: dramas, musicales, “reboots”... Y la Academia eso lo valora. De momento, acumula dos nominaciones: la primera, cuando era casi un desconocido, por su maestro adicto a las drogas de Half Nelson (2006); y, la segunda, por bailar, cantar y tocar el piano como Sebastian, el protagonista de La La Land (2016). Además, se quedó a las puertas injustamente por sus roles en Blue Valentine (2010) y su icónico personaje de Drive (2011). Sus credenciales: talento, ambición y saber dosificarse. Porque Gosling recuerda a aquellos galanes del Hollywood dorado que combinaban a la perfección glamour y carisma, “normalidad” y prestigio, su momento llegará y, probablemente, consiga más de una estatuilla. Quizá la gane, en 2019, por meterse en la piel de Neil Armstrong en First man, el biopic que prepara su amigo Damien Chazelle sobre el primer astronauta que pisó la Luna. Confiemos en que, en ese hipotético caso, por el bien de Gosling, los encargados de abrir el sobre no sean Warren Beatty y Faye Dunaway.